En estos dÃas se ha estado promoviendo una actividad de tres dÃas, cuyo spot publicitario la promueve como "servicios" o "cultos" donde se presentará una de las personalidades más reconocidas de los últimos tiempos en la comunidad cristiana alrededor del mundo, del cual hemos optado por reservarnos su nombre, ya que entendemos que es un hermano que ha sido ungido por Dios para desarrollar un ministerio de poder en la tierra en estos tiempos. Respetamos su ministerio, y por eso preferimos decir tal y como dijo el salmista y rey David, lÃbrenos Dios de proferir palabras en contra del siervo y ungido de Jehová y más aún de juzgar el ministerio de algún hermano que trabaja en pos del Reino.
Nuestra crÃtica está dirigida a las actitudes y acciones de los organizadores de este evento, ya que estas actividades se promueven como "servicios" o "cultos" donde habrá un mover del EspÃritu Santo que transformará nuestras vidas, pero a esta "unción" solo tendrán acceso aquellas personas que puedan pagar la módica suma de RD$700.00 por persona.
Si vemos esto simplificado en la siguiente fórmula: CULTO + RD$700.00 = UNCION Y PODER, lo que es igual decir que: UNCION Y PODER = CULTO + RD$700.00. Partiendo de esta fórmula podemos inferir que estas entidades cristianas sin saberlo o quizás "sin querer queriendo" envÃan un meta-mensaje a la feligresÃa y es que la "unción" y el "poder" pueden ser obtenidas a través del dinero. Es muy triste ver como hemos degenerado y llegado hasta el punto de cobrar por la asistencia a un "culto" al Señor. Es que acaso se nos ha olvidado la palabra de nuestro Maestro y Señor Jesucristo cuando dijo en el libro de Mateo: 10:8: "Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente. (NVI)".
Quizás me dirán que los costos para traer a este hermano son muy altos, y que por tal motivo se ven obligados a buscar la forma de costear estos gastos. Hermanos se nos ha olvidado que le servimos al Dios que dijo que El es el dueño del oro y de la plata. Y que Dios puede tocar el corazón aún de las "piedras" para bendecir a sus hijos.
Hermanos tengamos cuidado con comercializar con lo que Dios nos ha regalado, no sea que el Señor Jesús tenga que volver a tomar el látigo y volver a limpiar el templo de nuestros concilios y asociaciones y mostrarnos que hemos convertido su iglesia en cueva de ladrones y lobos rapaces.
El Pregonero

















